Los tres mosqueteros

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Alexandre Dumas, Alianza Editorial, 2010, 871 páginas, Novela ficción
Estoy seguro de que la primera persona que dijo aquello de “es mucho mejor el libro que la película” fue a raíz de, tras haberse leído Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas, fue al cine y se quedó pasmado al ver como destrozaban la novela en cuestión; y aunque, todo sea dicho, no he visto las primeras adaptaciones que se hicieron, en blanco y negro, pero aún con eso, ni las antiguas, ni por supuesto (no me hagan reír) las modernas, tienen nada que hacer contra el libro en sí.

Déjenme ponerles un par ejemplos, de los muchos que hay, que cambiarán su perspectiva de Los tres mosqueteros: Richelieu, al que siempre pintan como el malo de la peli, sin dejar de serlo, no es ni mucho menos el peor ni el que más miedo da. En los films lo vemos como hombre enjuto de cara maquiavélica, el libro nos lo presenta como general de los ejércitos del rey, hombre de una inteligencia asombrosa, persistente, manipulador, digno de temer, pero nunca malvado por el hecho de serlo.

Tenemos también a la amada de d´Artagnan, la señora Bonacieux, a la que tantas veces han cambiado el nombre y que, sí han leído bien, está casada con otro hombre, por lo que en toda la novela el joven mosquetero y la buena señora no pasan de ser amantes.

Por último, uno de los enemigos acérrimos del joven gascón, el señor Rochefort, no acaba atravesado en la espada del mosquetero como insisten en las películas, sino que más bien acaban de amigos. Así de diferente.

Estamos acostumbrados a películas que no cuentan ni una cuarta parte de la totalidad de aventuras que viven nuestros personajes y que, dicho sea de paso, no las cuentan ni la mitad de bien. En la pantalla vemos como la trama gira en torno a ciertas querellas que se traen entre manos la reina y el cardenal, esto no es más que el principio. A partir de ahí la trama se complica, gira sobre sí misma y a base de los nuevos datos que van apareciendo en los capítulos llegamos a conclusiones de lo más sorprendentes.

Los tres mosqueteros es una auténtica obra maestra del suspense y la intriga, y sin lugar a dudas es el molde de los libros de aventuras (no en vano es el primer libro que se leyó Arturo Pérez Reverte): persecuciones contra reloj, apasionados combates cuerpo a cuerpo, espías, batallas, apuestas, peleas… No faltan, por supuesto, las historias de amor, ya que cada personaje sin excepción tiene la suya, y la de varios de ellos se cruzan entre sí, complicándolo todo.

Los tres mosqueteros es una verdadera exaltación de la amistad, el compañerismo y el sacrificio personal por el bien común, por el ajeno y por el bien mayor. El admirable y espléndido Athos, el portentoso Porthos, el prudente Aramis y el valiente d´Artagnan, todo corazón, los cuatro están tan unidos que parecen un solo hombre.

La hábil prosa de Alexandre Dumas hace que aunque sea un libro con sus más de cien años largos, los tres mosqueteros se lea de un tirón (bueno casi, sus más de ochocientas páginas pueden asustar a más de uno). Cuando lleves un rato leyéndolo es probable que empiezas a pensar como uno de aquellos gentilhombres, te llevarás la mano a la cabeza, como tocando la punta del sombrero y rápidamente, mientras desenfundas tu florete, dirás eso de “en guardia”. Dumas sabe unir a la perfección los verdaderos datos históricos, la descripción de la situación política y la trama sacada de su imaginario personal de tal manera que ya no sabrás qué ocurrió de verdad y que no. Yo particularmente me quedo con una de las frases perfectas que aparecen en el libro y que el autor pone en boca de Athos: “los héroes y los locos son dos clases de imbéciles que se parecen bastante”.

Desde éstas, mis pocas líneas, mi deber como gentilhombre que se debe a su honor y que nunca faltará a su palabra, es recomendar encarecidamente a sus señorías la lectura de esta novela, sabiendo que no quedarán defraudadas ni tan sólo en un ápice.

Este es uno de los pocos libros que se pueden resumir en una palabra: imprescindible.

© Josué Tirado Hinojosa

      
 

Una Respuesta a Los tres mosqueteros

  1. L dice:

    ¿Qué me estás diciendo…que no es fidedigna la versión de los Mosqueperros? ¡Menudo chasco! :-)

 

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